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Pobre jugador de máquinas tragaperras

Cuando nuestros lectores comparten historias sobre cómo les ha ido en el casino normalmente sólo hablan de sus victorias, pequeñas o grandes. Afrontémoslo es muchos más divertido y se recuerda más intensamente la única vez que ganaste un jackpot en las maquinas tragaperras que todas esas aburridas sesiones en las que acabaste perdiendo.

Aún así de vez en cuando me llega algún lector buscando un hombro donde llorar y quejarse de ese día en el que  nada le salió bien. Veamos, por ejemplo el caso de Marcia, a ella le encanta jugar en las máquinas tragaperras, no busca los premios grandes y se conforma con ir a las más baratas, aunque a veces le gusta intentar conseguir alguna fase de bonus.

“No necesito ganar cada vez que voy al casino”. Me escribió en su carta. “Pero si consigo entrar en una fase de bonus que menos que llevarme algo. Si me dan cinco giros gratis y pierdo en todos, eso no es un bonus”.

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Aquel día Marcia empezó con una máquina de Jackpot Party se gasto 20 dólares y no logró entrar en la fase de bonus, luego fue a otra y se dejó otros 20 dólares y tampoco hubo bonus.

Encontré una hilera de máquinas de “Resacón en las Vegas” y pensé que mi suerte cambiaría. Cada vez que miraba a mis vecinos de máquina alguno de ellos estaba entrando en la fase de bonus, yo no.

Con 60 dólares menos Marcia comenzó también a perder la paciencia. Entonces vi una máquina llamada Kilauea y pensé: está tiene que ser la buena. Conseguí llegar a la fase de bonus, me dieron vueltas gratis pero no gane nada en ninguna. Así que finalmente me harté y lo deje.
La verdad es que fue una tarde horrible, a mi no me importa ganar o perder. Pero cuando realmente me divierto es cuando veo llegar los bonus.

En este tipo de máquinas lo divertido viene por los videos extra, las musiquitas las sorpresas que salen si logras llegar a la fase de bonus. Una sesión es divertida aunque pierdas si consigues una o dos fases de bonus en cada máquina. A Marcia no le importaban los 80 dólares que acabó perdiendo sino el hecho de no haber conseguido divertirse en toda la tarde.